Los bancos centrales favorecen cada vez más las monedas no reserva a la hora de acumular reservas
El dólar estadounidense ha sido durante mucho tiempo una de las monedas clave del mundo. Hoy en día, sigue desempeñando un papel fundamental, a pesar de la disminución de la participación de la economía estadounidense en la producción mundial.

Sin embargo, los bancos centrales mantienen menos dólares en sus reservas que antes. El año pasado, la participación del dólar en las reservas mundiales de divisas cayó por debajo del 59%, continuando una tendencia observada en los últimos 20 años.
El primer golpe al dominio de la moneda estadounidense fue la aparición de su principal competidor, el euro; actualmente, la moneda europea representa alrededor del 20% de las reservas del Banco Central.
En los últimos años, las economías de Europa y Estados Unidos han atravesado momentos difíciles, lo que inevitablemente afecta la popularidad de sus monedas. En consecuencia, comienzan a surgir nuevas tendencias en la política monetaria de los bancos centrales.

Además del dólar estadounidense, la participación de otras monedas de reserva tradicionales, como el euro, el yen y la libra esterlina, también está disminuyendo gradualmente.
Al mismo tiempo, está creciendo la participación de monedas de economías más pequeñas, como el dólar australiano y el canadiense, la corona sueca y el won surcoreano.
¿Por qué los bancos centrales prefieren monedas menos líquidas ?
- Estas monedas ofrecen mayores rendimientos con una volatilidad relativamente baja.
- Las nuevas tecnologías financieras facilitan el comercio de divisas ilíquidas.
- Las economías de los países emisores de estas monedas se encuentran en un estado estable.
- Los bancos centrales tienen líneas de swap bilaterales con la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto significa que los bancos centrales de estos países pueden cambiar rápidamente sus monedas por dólares estadounidenses si es necesario.
Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que las líneas swap no son un sustituto perfecto de las reservas reales. Las monedas de reserva no tradicionales tienden a flotar, lo que significa que su valor puede fluctuar frente al dólar.

La mejor explicación para esta situación es que las monedas “no de reserva” son emitidas por países con economías abiertas y políticas estables.
Estos países son socios más confiables para hacer negocios, lo que aumenta la demanda de sus monedas y los hace más atractivos para las reservas.
Dada esta tendencia, conviene considerar añadir nuevos activos a su cartera de inversiones, como los dólares canadienses y australianos, la corona sueca o el dírham emiratí. Esta diversificación le ayudará a proteger mejor sus ahorros.

