Nick Leeson: el principal antihéroe del siglo.
Al estudiar las historias de personas exitosas, es muy importante no sólo absorber el espíritu del ganador, sino también estudiar los errores que,
de una forma u otra, podrían haber cambiado la vida de estas personas.
La historia de Nick Leeson es un claro ejemplo de cómo la simple codicia y el miedo pueden tener consecuencias irreparables. No se trata de una simple quiebra, sino de un problema nacional que ha obligado a muchos ahorradores británicos a renunciar a sus ahorros para siempre.
Nick Leeson nació en 1967 en la apartada ciudad de Watford. Su familia era bastante común y carecía de recursos económicos, ya que su padre, el principal sostén de la familia, trabajaba como simple yesero.
De hecho, fue su padre quien ideó planes para mejorar el futuro de Nick y quiso convertir a su hijo en constructor, o más precisamente, en ingeniero.
Sin embargo, desde muy joven, Nick se imaginaba como financiero, manejando grandes cantidades de capital. Curiosamente, a pesar de sus sueños financieros, tenía dificultades con las matemáticas y suspendía con frecuencia varios exámenes.
El comienzo de una carrera financiera
Tras graduarse de la universidad, Nick tuvo una suerte increíble: Barings, uno de los bancos más antiguos y respetados de Inglaterra, lo contrató de inmediato. Desde muy joven, comenzó a desarrollar activamente su carrera profesional, que incluía la ejecución de contratos de cambio.
La vida comenzó a mejorar a su alrededor de manera tan exitosa que Nick encontró a su compañera de vida en el mismo banco, con quien finalmente se casó.
Nick Leeson destacaba en su trabajo, y nadie entendía la documentación del banco mejor que él. Por ello, la gerencia se fijó rápidamente en el joven prometedor y decidió enviarlo a la filial, ubicada en Singapur.
Claro que, a primera vista, esto no parece un ascenso, pero era la filial de Singapur la que gestionaba las operaciones bursátiles, o más precisamente, lo que se conocía como cobertura de ingresos garantizados. La principal responsabilidad de Nick era ejecutar las órdenes de la gerencia central y supervisar la situación del mercado.
Primeros éxitos
En un año, Nick había generado más de 8,8 millones de libras para su banco, y un año después, esa cifra había superado los 22 millones. A medida que la rentabilidad crecía, también lo hacían los ingresos financieros de Nick, y en tan solo dos años, se convirtió en el corredor principal de la sucursal de Singapur, reportando exclusivamente a la oficina central.
La fiebre de las estrellas y los primeros destellos de codicia
Nick Leeson, obsesionado con las estrellas, decidió romper con el sistema de negociación establecido del banco y arriesgar sumas mayores. En su libro, Nick escribe que simplemente quería congraciarse con el banco y generar más ingresos.
De hecho, todo resultó al revés, y en el primer año de su idea, le causó a Barings una pérdida de 2 millones de libras. Sin embargo, gracias a su dominio de los documentos de la organización, logró ocultar la pérdida. Tras ocultarlo todo, Nick se dejó llevar por la avaricia y el deseo de recuperar sus pérdidas, lo que le provocó una pérdida adicional de 21 millones de libras.
Pero incluso en este caso, gracias a la manipulación, el banco más grande no es consciente de sus enormes pérdidas y a cambio paga un salario sencillamente enorme a su mejor empleado.
Error fatal: Escape del país
Cuanto más trabajaba Nick Leeson y ocultaba sus pérdidas, más deseaba recuperarlas. En 1995, cometió un error fatal que cambió para siempre la vida de miles de personas. Nick decidió comprar el índice Nikkei, pero poco después, un terremoto provocó el colapso del índice.
Cegado por la codicia y la sed de ganancias, Nick sigue comprando el índice a la baja con la esperanza de revertir la tendencia del mercado. Finalmente, el mercado lo revierte, y en el primer mes después de este experimento, pierde 619 millones de dólares, lo que eleva su pérdida total a 827 millones de libras.
Al darse cuenta de que no había salida, Nick huyó del país, dejando solo un fax con disculpas a su jefe. Cuando la gerencia comenzó a analizar la situación, resultó que el banco ya estaba en quiebra y, debido a las acciones del estafador, miles de personas habían perdido sus depósitos.
Como resultado, Nick no disfrutó de su libertad por mucho tiempo y fue arrestado una semana después y sentenciado por el tribunal de Singapur a seis años y medio de prisión.

