Precios del petróleo, inflación, aumento de los tipos de interés
La guerra en Irán está afectando cada vez más al precio del petróleo y el gas, y la escasez de estos recursos energéticos no hace sino agravar la situación.

La situación no sería tan grave si solo hubieran subido los precios de la energía, pero los precios del petróleo y del gas están incluidos en el coste de muchos productos, por lo que su aumento conlleva un incremento generalizado de los costes.
Los precios de los alimentos, los bienes raíces, los servicios y el transporte público comenzarán a subir nuevamente. La inflación provocará una depreciación de la moneda, lo que casi inevitablemente llevará a otro aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales.
Subir los tipos de interés es una respuesta habitual al aumento de la inflación. Los bancos centrales intentan frenar la economía encareciendo el dinero. El acceso al crédito se reduce, el consumo disminuye y la actividad inversora cae.
Pero para los mercados, esto significa el comienzo de un ciclo completamente diferente.
¿Qué beneficios aportarán los tipos de interés elevados a los inversores?
Las acciones de crecimiento están bajo una presión especialmente intensa. Las empresas centradas en beneficios futuros están perdiendo valor, ya que sus ganancias se descuentan a un ritmo mayor. Esto es particularmente cierto en el sector tecnológico.

El sector inmobiliario también está reaccionando negativamente. Las hipotecas caras están reduciendo la demanda, las transacciones se están ralentizando y los precios se están estancando o están empezando a corregirse.
Las empresas con altos niveles de endeudamiento también parecen más débiles. El servicio de la deuda se encarece, los beneficios disminuyen y los riesgos aumentan.
¿Quién se beneficia del aumento de los tipos de interés?
En primer lugar, el sector bancario . El aumento de los tipos de interés incrementa los márgenes de beneficio, y los bancos empiezan a obtener mayores ganancias por los préstamos, lo que suele traducirse en mayores beneficios y precios de las acciones más elevados.
Las compañías de seguros y los fondos de pensiones también se encuentran en una posición más ventajosa: pueden invertir a un tipo de interés más alto, asegurando así sus beneficios a largo plazo.
Los bonos también resultan atractivos, sobre todo cuando los tipos de interés alcanzan niveles elevados. Esto permite asegurar ingresos durante los próximos años, especialmente si se prevé que los tipos bajen posteriormente.
El mercado del petróleo merece especial atención
Por un lado, los altos precios del petróleo siguen impulsando la inflación y provocando nuevas subidas de tipos de interés. Por otro lado, los elevados tipos de interés están empezando a ralentizar la economía, lo que en última instancia reduce la demanda de energía.

Esto crea una contradicción clásica sobre la que se forman los cambios de tendencia del mercado.
Si los precios del petróleo siguen subiendo, la presión inflacionaria persistirá, lo que significa que los bancos centrales se verán obligados a mantener los tipos de interés altos durante más tiempo del que espera el mercado.
En tal situación, tiene sentido que los inversores centren su atención en instrumentos más estables: el sector bancario, los bonos y las empresas con balances sólidos.
Es importante recordar que cuanto más tiempo persistan las tasas de interés elevadas, mayor será la probabilidad de una posterior desaceleración económica y una corrección en los mercados de materias primas. Es en este punto cuando comienzan a surgir las oportunidades de inversión más interesantes.
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