Cómo ahorrar dinero durante una recesión económica
Las tensiones en la economía mundial están aumentando y los analistas advierten cada vez con mayor frecuencia del riesgo de una nueva recesión.

Yo también pensé en esto y comencé a reducir gradualmente las posiciones más arriesgadas de mi cartera de inversiones.
Para comprender cómo podrían comportarse los mercados, conviene tener en cuenta la experiencia de las tres recesiones anteriores en Estados Unidos.
¿Qué se encarece durante una recesión?
En 2001, tras el estallido de la burbuja de las puntocom, el S&P 500 perdió alrededor del 8%. Mientras tanto, los fondos cotizados en bolsa de bienes raíces (REIT) obtuvieron ganancias de entre el 10% y el 14%, y los bonos del gobierno rindieron cerca del 5%.
Durante la siguiente recesión de 2007-2009, el S&P 500 perdió alrededor del 37%, pero el oro subió entre un 16% y un 18%, y los bonos del gobierno estadounidense entre un 8% y un 12%.
En consecuencia, no hay un ganador universal. El sector inmobiliario tuvo un mejor desempeño en 2001, el oro en 2008 y los bonos a largo plazo en 2020.
Los datos son aproximados y dependen de las fechas exactas de cálculo, el índice seleccionado y la contabilidad de los pagos.
Los sectores más afectados durante una recesión son las empresas altamente endeudadas, los bancos, las empresas de materias primas, el sector inmobiliario comercial y los fabricantes de bienes no esenciales.
¿Qué puede hacer ahora para proteger su capital?
El mercado bursátil estadounidense se encuentra en niveles récord: el 7 de agosto de 2026, el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico, cerrando en 7757,64 puntos. Esto no significa necesariamente que todas las acciones vayan a caer pronto, pero sí representa una buena oportunidad para reevaluar su cartera.
Algunas de las acciones sobrecompradas pueden venderse ahora, asegurando así las ganancias. Reduciría las posiciones principalmente si:
- Las acciones han subido drásticamente sin un aumento comparable en las ganancias de la compañía;
- Su valoración supera significativamente las cifras históricas;
- Una sola empresa ocupa más del 5-7% de la cartera;
- El motivo original de la compra ya no es relevante;
- La empresa está muy endeudada y es vulnerable a las recesiones económicas.
No es necesario vender toda la posición. Por ejemplo, si una acción ha subido entre un 50 % y un 70 %, puede vender un tercio o la mitad, recuperar su inversión y conservar el resto.

El dinero recibido puede depositarse temporalmente en bonos del gobierno a corto plazo, en un fondo de efectivo o en un depósito, para ser utilizado durante una caída del mercado para comprar acciones más baratas.
Un ejemplo de cartera defensiva antes de una recesión
Supongamos que el capital de un inversor es de 100.000 dólares, sin incluir los gastos de manutención. Una posible distribución sería:
* 40.000 — acciones;
* 30.000 - bonos del gobierno;
* 10.000 - oro;
* 20.000 - depósito, fondo de efectivo o bonos a corto plazo.
Si las acciones caen un 35%, el valor de los títulos disminuirá en 14 000 dólares. Si los bonos suben un 5% durante este período, compensarán la pérdida de 1500 dólares. La caída total de la cartera será de aproximadamente un 12-13%, no del 35%.

Al mismo tiempo, el inversor dispondrá de 20.000 dólares de fondos libres para comprar activos más baratos.
¿Debería vender todas mis acciones?
No me retiraría completamente del mercado de valores. Las recesiones suelen anunciarse tarde, por lo que las acciones tienden a recuperarse antes que la economía.
Durante la crisis de 2008-2009, el mercado tocó fondo en marzo de 2009, aunque la recesión no terminó hasta junio. Los inversores que esperaban buenas noticias económicas se perdieron el inicio de la recuperación.
Por lo tanto, mi estrategia consiste en asegurar parcialmente las ganancias de las posiciones más caras y arriesgadas ahora, aumentar mi participación en bonos seguros y acumular efectivo excedente. Durante una recesión, este capital se puede utilizar para comprar acciones de alta calidad a precios significativamente más atractivos. Corredores para la compraventa de acciones.
La tarea principal no consiste en adivinar la fecha exacta de la crisis, sino en afrontarla sin endeudarse, con una reserva de efectivo y un plan de acción previamente preparado.

